La imagen de Jesús Resucitado protagonizó en la jornada previa uno de los momentos más novedosos, ya que es la primera vez que se realiza, de la Semana Santa ovetense con su traslado a costal desde la parroquia de Nuestra Señora de Covadonga, en el barrio de Teatinos, hasta el claustro de la Catedral de Oviedo.
El recorrido, cargado de recogimiento y devoción, permitió a los fieles acompañar al Señor en un traslado íntimo, en el que el esfuerzo de los costaleros y el respeto del público marcaron el tono de la comitiva. A lo largo del itinerario, vecinos y cofrades arroparon el paso en una manifestación de fe que sigue consolidándose en la capital asturiana.
La llegada al templo catedralicio dejó una de las imágenes más esperadas, con el paso accediendo al claustro de rodillas, donde permanecerá hasta su salida procesional en este Domingo de Resurrección. Desde allí, el Resucitado iniciará su estación de penitencia recorriendo el casco antiguo de Oviedo, en un itinerario que volverá a conectar el corazón histórico de la ciudad con el barrio de Teatinos.
Este traslado no solo supone un acto logístico, sino también un gesto cargado de simbolismo: el paso desde su sede parroquial hasta la Catedral refleja la unión de los distintos puntos de la ciudad en torno a la Semana Santa, reforzando el crecimiento y arraigo de estas celebraciones.
Con todo preparado, Oviedo se dispone a vivir una nueva jornada de pasión cofrade, en la que el Resucitado será protagonista de un recorrido que culminará con su regreso a su barrio, cerrando así un ciclo lleno de significado para fieles y cofrades.